El pasado miércoles, SpainNAB y Fundación La Caixa organizaron un encuentro centrado en las estrategias para movilizar mayores volúmenes de capital de impacto hacia objetivos de desarrollo sostenible. El debate se centró en el papel del blended finance y en las posibilidades que abre la próxima Cumbre Iberoamericana, prevista para los días 4 y 5 de noviembre en Madrid. Según el comunicado emitido este jueves, el objetivo principal fue identificar mecanismos concretos de cooperación entre Europa y América Latina que permitan canalizar recursos hacia retos sociales y ambientales de gran escala.
El acto reunió a representantes de entidades públicas y privadas con experiencia en inversión de impacto. Entre los participantes destacaron Esther Planas, directora adjunta de Fundación La Caixa; Miguel Tiana, director general de Cofides; y Antonio Leis, director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Cada uno aportó perspectivas complementarias sobre cómo articular alianzas estratégicas que trasciendan los modelos tradicionales de financiación.
El contexto de la próxima Cumbre Iberoamericana
La jornada sirvió como preparación previa a la Cumbre Iberoamericana, un foro que busca establecer una visión compartida sobre inversión de impacto entre los países de ambas regiones. Miguel Tiana señaló que este encuentro representa una oportunidad para construir una cartera iberoamericana de proyectos, desarrollar instrumentos regionales específicos y consolidar espacios de colaboración ya existentes. La idea central es que los mecanismos de cooperación bilateral puedan escalarse mediante estructuras financieras mixtas que combinen recursos públicos y privados.
El blended finance aparece en este contexto como una herramienta clave. Se trata de estructuras que utilizan capital concesional para reducir riesgos y atraer inversión privada hacia proyectos que, de otro modo, resultarían menos atractivos por su perfil de rentabilidad o por las condiciones de los mercados locales. Los participantes coincidieron en que su aplicación efectiva requiere marcos regulatorios claros y métricas compartidas que permitan medir tanto el impacto social como el retorno financiero.

Posiciones de las entidades participantes
Esther Planas subrayó la necesidad de contribuir a la creación de ecosistemas que sostengan y escalen soluciones con valor social. Su intervención puso el acento en la importancia de generar condiciones estructurales que permitan que las iniciativas de impacto no dependan únicamente de donaciones o subvenciones puntuales. En su opinión, la sostenibilidad a largo plazo exige modelos de negocio que integren desde el diseño criterios de rentabilidad social y financiera.
Por su parte, Antonio Leis recordó que la cooperación para el desarrollo internacional funciona como un deporte de equipo. Según sus palabras, no siempre ganan quienes cuentan con los mejores jugadores individuales, sino quienes logran coordinarse de forma efectiva en el terreno de juego. Esta metáfora ilustra la necesidad de alinear objetivos entre actores públicos, privados y multilaterales para maximizar el efecto de los recursos disponibles.
Desafíos y oportunidades identificados
El encuentro también abordó los principales obstáculos que limitan el flujo de capital de impacto hacia América Latina. Entre ellos se mencionaron la falta de datos estandarizados sobre resultados sociales y ambientales, la percepción de riesgo elevada por parte de inversores institucionales y las diferencias regulatorias entre países. Los ponentes coincidieron en que superar estos barreras requiere tanto reformas normativas como el desarrollo de vehículos de inversión adaptados a las realidades regionales.
Al mismo tiempo, se identificaron oportunidades derivadas de la transición energética, la economía circular y los proyectos de inclusión social que ya cuentan con modelos probados en varios países iberoamericanos. La combinación de experiencia europea en instrumentos financieros sofisticados con el conocimiento local de las necesidades de desarrollo puede generar proyectos con mayor probabilidad de éxito y escalabilidad.
El comunicado de SpainNAB y Fundación La Caixa concluye que la preparación de la Cumbre Iberoamericana debe servir para traducir estos diagnósticos en compromisos concretos. La articulación de una agenda compartida entre Europa y América Latina en materia de inversión de impacto dependerá de la capacidad de los actores implicados para mantener el diálogo iniciado en esta jornada y convertir las recomendaciones en acciones operativas durante los próximos meses.
