Teotihuacán pierde 21% de visitantes en junio

La zona arqueológica de Teotihuacán registró en junio de 2026 una caída del 21% en el número de visitantes, al recibir apenas 94 mil turistas. La cifra, la más baja para ese mes desde 2021, representa 24 mil personas menos que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El descenso se produce en un contexto marcado por la celebración del Mundial de Fútbol en México, un evento que las autoridades habían proyectado como motor de un repunte significativo del turismo cultural. Sin embargo, el flujo de aficionados internacionales no se tradujo en visitas a este sitio prehispánico, mientras que el turismo nacional también experimentó una contracción.

Crisis de percepción y seguridad como detonantes

Especialistas del sector turístico coinciden en que la principal causa del declive radica en la percepción de inseguridad generada tras el tiroteo ocurrido el 20 de abril en la Pirámide de la Luna. El incidente dejó dos personas fallecidas y 13 extranjeros heridas, lo que generó una amplia cobertura mediática internacional. Aunque las autoridades reforzaron posteriormente la vigilancia, el suceso erosionó la confianza de los viajeros extranjeros, en particular de los procedentes de Estados Unidos.

A este factor se suman las alertas de viaje emitidas por el gobierno estadounidense, que continúan señalando insuficiencias en la estrategia contra el narcotráfico. El turismo nacional también retrocedió un 24%, al pasar de 84 mil a 63 mil visitas, influido por la cautela en el gasto familiar ante la inflación persistente y la incertidumbre en el empleo.

Expectativas no cumplidas del Mundial

Las proyecciones de la Secretaría de Turismo estimaban la llegada de hasta 5.5 millones de turistas adicionales gracias al torneo. Sin embargo, datos de la Asociación para la Cultura y el Turismo en América Latina indican que solo se ha alcanzado entre el 12% y el 15% de esa meta. La Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas explica que México alberga únicamente 13 partidos, lo que reduce el tiempo de estancia de los aficionados y los concentra en las sedes en lugar de impulsar desplazamientos a destinos culturales.

Este comportamiento contrasta con experiencias previas en otros países anfitriones, donde los grandes eventos deportivos suelen generar un efecto de derrame hacia sitios patrimoniales cercanos. En el caso mexicano, la distancia entre las sedes y Teotihuacán, sumada a la percepción de riesgo, limitó ese traslado.

Respuesta institucional y perspectivas de recuperación

Las autoridades han desplegado un esquema de seguridad reforzado que incluye presencia permanente de la Guardia Nacional en accesos y monumentos, controles estrictos de ingreso y la puesta en marcha de una guía digital oficial del INAH en español e inglés. El sitio permanece abierto con estas medidas, aunque analistas del sector advierten que la recuperación del flujo de visitantes será gradual y dependerá de la estabilidad sostenida en la zona.

La comparación con otros sitios como Chichén Itzá revela que la estrategia de promoción de Teotihuacán ha sido menos efectiva frente a competidores que también ofrecen patrimonio arqueológico pero han logrado transmitir mayor sensación de seguridad. El episodio de abril evidenció la vulnerabilidad de los grandes atractivos turísticos ante incidentes aislados, cuyo impacto mediático puede prolongarse varios meses.

En términos más amplios, el caso de Teotihuacán ilustra los desafíos que enfrenta México para equilibrar la organización de eventos deportivos de alto perfil con la necesidad de mantener una imagen de destinos culturales seguros y accesibles. La combinación de factores estructurales como la inflación y la percepción de inseguridad exige respuestas coordinadas que trasciendan el despliegue temporal de fuerzas de seguridad.

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