Nueva York anunció la rehabilitación del tramo Central de la Brooklyn-Queens Expressway (BQE), una sección de 2,4 kilómetros ubicada en Brooklyn Heights. Las obras están previstas entre 2030 y 2040 y tendrán un costo estimado de USD 4.000 millones, según The New York Times. El proyecto busca preservar un corredor considerado esencial para el transporte de la ciudad, aunque todavía debe atravesar un extenso proceso de aprobación y enfrenta objeciones por su impacto sobre el entorno urbano.
Una obra de diez años con desvíos temporales
La intervención contempla cierres parciales y desvíos para mantener la circulación mientras se reconstruye la infraestructura. La principal medida será una circunvalación temporal de dos niveles sobre la calle Furman, debajo del paseo marítimo, entre Atlantic Avenue y Columbia Heights. Las autoridades aseguraron que al menos una parte del Paseo de Brooklyn Heights permanecerá abierta durante toda la construcción, pero advirtieron que el tránsito podría trasladarse parcialmente a calles locales.
El sector presenta dificultades específicas porque la autopista pasa bajo el paseo marítimo, en una zona con alta densidad residencial y una intensa circulación peatonal y turística. Además, no existen rutas paralelas directas capaces de absorber con facilidad el flujo vehicular. El Departamento de Transporte afirmó que los cierres serán temporales y que se intentará reducir las molestias, aunque legisladores y dirigentes comunitarios expresaron preocupación por los efectos de las autopistas provisionales en el barrio.

El deterioro puso fin a la espera
La BQE fue construida en 1957 y fue diseñada para una vida útil de 50 años. Funcionarios municipales sostienen que el tramo ya no fue concebido para soportar el volumen de tránsito actual. “Se acabó el tiempo”, afirmó Mike Flynn, comisionado de Transporte, al anunciar que la ciudad abandonará años de indecisión. La nueva infraestructura tendría una vida útil estimada de 40 años y, según la alcaldía, resulta necesaria para mantener la seguridad y la continuidad del transporte.
La ciudad había aplicado medidas provisionales para prolongar la operación de la autopista. El tránsito se redujo a dos carriles y, desde 2023, un sistema de pesaje en movimiento disminuyó en un 60% la circulación de vehículos con sobrepeso. Sin embargo, las autoridades consideran que esas acciones no alcanzan para detener el deterioro del corredor, por lo que optaron por presentar una rehabilitación integral.
Un proceso que todavía debe superar varias etapas
El diseño de la BQE, conocido como triple voladizo, hace más compleja cualquier intervención. A esa dificultad técnica se suma la división administrativa de la autopista: una parte está bajo control municipal y otra depende del estado. Por ese motivo, las decisiones requieren coordinación entre los gobiernos municipal, estatal y federal, además de evaluaciones técnicas y políticas que podrían extenderse durante varios años.
Andrew Gounardes, Jo Anne Simon y Lincoln Restler describieron el anuncio como el inicio de un proceso de aprobación prolongado y pidieron revisar conjuntamente el plan para reducir sus efectos negativos. Lara Birnback, directora de la Asociación de Brooklyn Heights, reconoció el esfuerzo de la ciudad, pero sostuvo que la propuesta no es suficiente para resolver los problemas heredados del modelo de infraestructura impulsado por Robert Moses.
La alcaldía se comprometió a trabajar con la comunidad durante las etapas de evaluación y aprobación. Julia Kerson, vicealcaldesa de operaciones, advirtió que, sin una rehabilitación, el deterioro podría obligar a automóviles y camiones a utilizar calles locales y afectar las redes de transporte de mercancías. El proyecto, por ahora, es una propuesta anunciada por la ciudad y todavía no una obra en ejecución.
