Los dos terremotos del 24 de junio elevaron el balance oficial a 3.342 fallecidos, 16.470 heridos y 17.345 personas sin hogar. El dato, difundido por el Ministerio de Comunicación, refleja el avance en la identificación de víctimas durante la fase de remoción de escombros.
El último rescate y el retiro de brigadas
Hernán Alberto Gil Flores, vigilante de La Guaira, fue extraído con vida el 2 de julio tras ocho días bajo un centro comercial. Su caso marcó el cierre de las operaciones internacionales, que rescataron a 14 personas en total. Setenta y siete equipos de 31 países, con cerca de 3.000 rescatistas, iniciaron su desmovilización una vez superada la ventana crítica de siete días.

La transición hacia la recuperación de cuerpos y la entrega de operaciones a equipos venezolanos responde a la lógica de las emergencias: tras la primera semana disminuyen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes, mientras crece la necesidad de estabilizar estructuras y atender heridos.
Desafíos estructurales para la siguiente etapa
El elevado número de damnificados y la limitada capacidad local para absorber la demanda de refugio y atención médica anticipan una fase prolongada de reconstrucción. La respuesta inicial, cuestionada por vecinos de La Guaira, contrasta con la movilización internacional más grande desde Haití 2010, según UNDAC. A partir de ahora, el foco pasa de la búsqueda de vida a la gestión ordenada de los escombros y la reinserción de las comunidades afectadas.
