Xetulhá impulsa turismo pero plantea riesgos ambientales

La apertura de Xetulhá en Retalhuleu representa una expansión significativa de la infraestructura recreativa privada en Guatemala. Con una inversión de 700 millones de quetzales y capacidad para 10 mil visitantes simultáneos, el parque añade 40 toboganes y un río de olas de 464 metros al portafolio del IRTRA. Esta iniciativa coincide con un aumento acumulado del 26 por ciento en llegadas de visitantes no residentes desde 2024, según datos del INGUAT. El proyecto genera expectativas de 500 empleos directos y un efecto multiplicador en hoteles, transporte y comercio local.

El presidente Bernardo Arévalo y el director del INGUAT, Harris Whitbeck, destacaron durante la inauguración el potencial para consolidar a Guatemala como destino de turismo familiar. La campaña “Yo Exploro Mi País” destina dos millones de quetzales a promover la región, mientras mejoras viales en la ruta hacia Retalhuleu buscan facilitar el acceso. Estos elementos configuran un escenario donde la inversión privada actúa como catalizador de actividad económica en el suroccidente.

Generación de empleo y encadenamientos productivos

La creación de 500 plazas directas en Xetulhá puede elevar el ingreso familiar en municipios cercanos, donde la agricultura y el comercio informal predominan. Estudios de organismos internacionales citados por Whitbeck proyectan 138 mil empleos vinculados al turismo en la próxima década. Esta proyección se sustenta en el crecimiento sostenido de arribos internacionales y en la ampliación de la oferta de parques del IRTRA, que ya incluye Xocomil y Xetulul con reconocimientos globales.

Sin embargo, la estacionalidad del turismo podría limitar la estabilidad de estos puestos. Experiencias en otros destinos centroamericanos muestran que los empleos generados por parques acuáticos suelen concentrarse en periodos vacacionales, dejando periodos de baja demanda con subempleo. Además, la mayor parte de los beneficios indirectos podrían concentrarse en cadenas hoteleras y restaurantes ya establecidos, en lugar de distribuirse entre pequeños productores locales.

Presión sobre recursos hídricos y ecosistemas locales

El diseño de Xetulhá, con su énfasis en atracciones de agua y el nombre maya que significa “Bajo el Agua”, depende de un suministro constante de recursos hídricos. Retalhuleu enfrenta variabilidad climática creciente, con periodos secos más intensos registrados en los últimos años. Un parque de esta escala, sumado a la expansión hotelera prevista, podría incrementar la extracción de agua subterránea y superficial, afectando tanto el consumo doméstico como la agricultura de la zona.

El IRTRA ha mantenido estándares de operación en sus otros parques, pero la magnitud de Xetulhá introduce incertidumbres sobre el tratamiento de aguas residuales y la preservación de la biodiversidad local. Organizaciones ambientales locales han señalado que proyectos similares en la región han requerido posteriormente costosas medidas de mitigación cuando el uso intensivo superó la capacidad de recarga de acuíferos.

Infraestructura vial y congestión regional

Las obras de ampliación en la carretera de Xochi buscan absorber el flujo adicional de visitantes. No obstante, el aumento proyectado de turistas podría generar congestión en días pico, elevando tiempos de traslado para residentes y productores agrícolas que dependen de esas mismas vías. El IRTRA cuenta con experiencia en gestión de multitudes en Amatitlán y Petapa, pero el contexto rural de Retalhuleu presenta desafíos distintos de conectividad y servicios de emergencia.

El impacto fiscal derivado del mantenimiento vial recae principalmente en el gobierno central y municipal, mientras los ingresos por entrada al parque permanecen en manos privadas. Esta asimetría puede generar tensiones si el volumen de visitantes supera las previsiones y deteriora la infraestructura antes de que se completen las ampliaciones planeadas.

Dependencia económica y diversificación insuficiente

El impulso al turismo familiar puede reducir la vulnerabilidad de Retalhuleu ante fluctuaciones en los precios del café o el azúcar. Sin embargo, una economía local excesivamente ligada a un solo complejo recreativo concentra riesgos. Variaciones en el tipo de cambio, inseguridad percibida o cambios en las preferencias de viaje de mercados emisores podrían reducir drásticamente la ocupación.

El historial del IRTRA muestra resiliencia a través de múltiples parques, pero Xetulhá representa la mayor apuesta individual en décadas. La ausencia de datos públicos detallados sobre el plan de amortización de la inversión de 700 millones de quetzales dificulta evaluar si el proyecto mantiene márgenes suficientes para absorber shocks externos sin recortes de personal o precios agresivos que afecten a competidores más pequeños.

Equidad en el acceso y cohesión social

El parque incluye áreas diferenciadas para niños, jóvenes y adultos, además de cabinas familiares y restaurantes temáticos. Esta segmentación responde a la demanda de distintos grupos socioeconómicos. No obstante, el precio de entrada y los costos adicionales de alimentación y hospedaje podrían excluir a sectores de menores ingresos, limitando el beneficio social que el presidente Arévalo atribuyó al proyecto.

El IRTRA ha promovido históricamente el acceso de trabajadores de empresas privadas a través de convenios. La efectividad de estos mecanismos en Xetulhá dependerá de la difusión de descuentos y paquetes entre sindicatos y cooperativas del suroccidente, un aspecto que hasta ahora no ha sido detallado públicamente.

Perspectivas de sostenibilidad a mediano plazo

El reconocimiento internacional previo de Xocomil y Xetulul sugiere que el IRTRA puede mantener estándares operativos altos. Aun así, la incorporación de dos nutrias como personajes del parque introduce un componente de entretenimiento vivo que requiere protocolos de bienestar animal y bioseguridad adicionales. Cualquier incidente en este ámbito podría afectar la reputación del complejo y, por extensión, la percepción de seguridad del turismo guatemalteco.

La combinación de crecimiento turístico, mejoras viales y promoción estatal configura un entorno favorable para los primeros años de operación. Los riesgos identificados no invalidan el proyecto, pero exigen monitoreo continuo de indicadores ambientales, distribución de empleo y capacidad de carga del destino. La capacidad de las autoridades y del propio IRTRA para ajustar estrategias según estos indicadores determinará si Xetulhá se convierte en un modelo replicable o en un caso de expansión desbalanceada.

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