La ONU advirtió que Yemen enfrenta su mayor peligro de reactivación bélica desde la tregua de 2022. Hans Grundberg, enviado especial de Naciones Unidas, alertó de que la combinación de choques internos y tensión marítima en el mar Rojo y el golfo de Adén está debilitando la frágil calma mantenida en los últimos cuatro años.
Los focos más sensibles están en Marib y Hadramut, donde Grundberg denunció ataques hutíes con decenas de militares muertos, además de civiles y desplazados. A ello se suma el bloqueo marítimo que los rebeldes mantienen desde el 20 de julio y la espiral de acusaciones con Arabia Saudita por bombardeos sobre el aeropuerto de Saná. La lectura política es clara: el conflicto ya no depende solo del frente interno, sino del efecto de sus rutas estratégicas sobre la seguridad regional.

Grundberg dijo que aún existe margen para la diplomacia, pero el tiempo se estrecha. Si fracasa la contención, Yemen podría volver a una guerra abierta con mayor coste humanitario y mayor capacidad de arrastre sobre la navegación internacional y los equilibrios del Golfo.
