FMF respalda a Infantino con sedes en juego

La Federación Mexicana de Futbol (FMF) expresó su respaldo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un momento de cuestionamientos internos a su gestión y cuando México mantiene abiertas dos aspiraciones relevantes dentro del calendario internacional: la candidatura al Mundial Femenil de 2031 y la posible postulación para organizar el Mundial de Clubes de 2029. La posición mexicana no prueba una negociación por sedes, pero adquiere peso político por la coincidencia de intereses deportivos, institucionales y comerciales.

En un comunicado difundido el 6 de agosto, la FMF señaló que respalda “el liderazgo del Presidente Infantino para seguir impulsando el desarrollo del futbol a través del fortalecimiento institucional”. La federación no ofreció detalles adicionales sobre las razones de su pronunciamiento ni vinculó su postura con proyectos de organización de futuros torneos.

Una crisis que divide al futbol internacional

El mensaje de la FMF se produjo mientras Infantino enfrenta una crisis política derivada de una propuesta comercial que no prosperó y que ha profundizado diferencias entre federaciones. De acuerdo con el contexto expuesto por distintos organismos, varias asociaciones europeas retiraron su apoyo al presidente de la FIFA, mientras Concacaf pidió una revisión completa de su gestión. México y Argentina optaron por respaldar públicamente al dirigente suizo-italiano.

La fractura tiene una dimensión que va más allá de una disputa administrativa. La presidencia de la FIFA concentra influencia sobre la definición de sedes, el diseño de competiciones, la distribución de recursos y la agenda de desarrollo de las federaciones. Infantino buscará la reelección en el Congreso previsto para el 18 de marzo de 2027, por lo que los respaldos de asociaciones con peso regional adquieren valor en un escenario de mayor competencia política.

La FMF ha planteado su postura como una defensa de la institucionalidad y de los resultados alcanzados por la FIFA durante la última década. Esa explicación es compatible con una relación de cooperación construida durante años, particularmente por la participación de México en competencias internacionales y por su condición de coanfitrión del Mundial masculino de 2026 junto con Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, la oportunidad del pronunciamiento ha colocado el debate en otro terreno: el de los incentivos que tiene el futbol mexicano para preservar una interlocución sólida con la actual dirigencia de la FIFA. En este punto, la diferencia entre coincidencia de intereses y un eventual intercambio de apoyos es esencial. No existe evidencia pública de que la FMF haya condicionado su respaldo a la obtención de alguna sede.

El Mundial de Clubes de 2029, una aspiración en evaluación

El primer interés concreto es el Mundial de Clubes de 2029. En mayo, el comisionado presidente de la FMF, Mikel Arriola, confirmó que México analiza presentar una candidatura para recibir el torneo. “México tiene los elementos para, en su momento, presentar como candidatura la de México para el Mundial de Clubes”, declaró entonces.

La eventual postulación todavía se encuentra en fase de evaluación y no ha sido registrada formalmente ante la FIFA. México cuenta con infraestructura, experiencia organizativa y un mercado comercial relevante, fortalezas reforzadas por la preparación para el Mundial de 2026. Pero la competencia podría ser exigente: Brasil ha manifestado interés y Qatar también ha sido mencionado entre los países que contemplan albergar la competencia.

Arriola forma parte del Comité de Competiciones de Equipos Varoniles de la FIFA, un dato que subraya la presencia institucional mexicana en las estructuras del organismo. Esa participación no garantiza una designación, pues las decisiones dependen de procesos y órganos específicos, pero sí vuelve estratégica la construcción de alianzas y credibilidad dentro de la FIFA.

La designación femenina aún debe formalizarse

El segundo proyecto está más avanzado. México, Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica integran la candidatura para organizar el Mundial Femenil de 2031. El bloque es actualmente candidato único dentro del proceso de la FIFA, aunque la sede aún no ha sido otorgada de manera oficial. El Congreso Extraordinario virtual del 23 de noviembre de 2026 tiene previsto designar a los anfitriones de los Mundiales Femeniles de 2031 y 2035.

Para la FMF, el proyecto representa una oportunidad distinta a la Copa del Mundo masculina de 2026. Informes elaborados durante el proceso de candidatura han señalado que México busca albergar alrededor de 36% de los partidos del torneo femenino, una participación considerablemente mayor a la que tendrá en el certamen varonil compartido con sus vecinos de Norteamérica.

La relevancia de esa meta también es deportiva. La organización de un Mundial Femenil permitiría ampliar inversión en estadios, centros de entrenamiento, programas de desarrollo y visibilidad comercial para la Liga MX Femenil y las selecciones nacionales. La confirmación formal de la sede, por tanto, es un asunto prioritario para la dirigencia mexicana, aun si la candidatura no tiene rival en esta etapa.

Arriola ya había unido reconocimiento y candidaturas

Las declaraciones de Arriola en mayo aportan contexto a la lectura política del respaldo a Infantino. Al hablar de la opción de buscar el Mundial de Clubes, mencionó también la candidatura femenina de 2031 y destacó el reconocimiento que, según dijo, México ha recibido de FIFA y Concacaf por los torneos obtenidos y su capacidad organizativa.

Ese antecedente no demuestra un acuerdo ni permite afirmar que la FMF respalda a Infantino para obtener beneficios específicos. Sí revela que la propia federación entiende las relaciones institucionales como un componente de su estrategia para atraer competiciones. En la gobernanza del futbol, las candidaturas dependen de requisitos técnicos y financieros, pero también se desarrollan en un entorno de diplomacia deportiva.

Fernando Schwartz, exdirector de Comunicación Estratégica de la FMF, interpretó el respaldo como una decisión previsible ante el deseo de consolidar el Mundial Femenil de 2031 y buscar el de Clubes de 2029. Su opinión representa una lectura externa y no una confirmación de la federación. Por ahora, la certeza es que México ha elegido mantener su alianza institucional con Infantino mientras prepara decisiones que definirán su papel como anfitrión internacional durante la próxima década.

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