Aeropuerto de Puebla queda sin despacho de comercio exterior

El Aeropuerto Internacional de Puebla, ubicado en Huejotzingo, suspendió las operaciones de importación y exportación de mercancías después del cierre del recinto fiscalizado que funcionaba dentro de la terminal. La interrupción fue confirmada este 4 de agosto por Héctor Francisco Landero Camacho, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) Puebla, quien señaló que la empresa CLA PBC dejó de operar tras perder la licencia correspondiente.

La medida no implica la suspensión general de las actividades del aeropuerto, pero sí elimina temporalmente la posibilidad de despachar mercancías de comercio exterior desde esa terminal. “Por el momento, no está saliendo de Puebla mercancía por el aeropuerto de Puebla, porque no está el recinto fiscalizado abierto”, declaró Landero Camacho al explicar que el espacio encargado de gestionar los pedimentos de importación y exportación dejó de prestar servicio.

CLA PBC administró durante 18 años el recinto fiscalizado de la aduana de Huejotzingo. Su salida dejó en pausa una infraestructura que permitía realizar en el propio aeropuerto distintos trámites vinculados con el ingreso y la salida de mercancías. La empresa no solo proporcionaba un espacio físico para el manejo de carga, sino que operaba bajo una autorización aduanera especializada, indispensable para que los productos pudieran ser revisados, documentados y despachados conforme a la normativa federal.

La carga deberá buscar otras terminales

Mientras el recinto permanece cerrado, las empresas que necesiten importar o exportar por vía aérea deberán canalizar sus operaciones hacia otras aduanas y aeropuertos. Entre las alternativas mencionadas se encuentra el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, aunque la elección de una terminal dependerá del tipo de mercancía, los tiempos de entrega, la disponibilidad de vuelos y los requisitos específicos de cada operación.

El cambio puede traducirse en mayores recorridos terrestres y en una reorganización de las cadenas logísticas para las compañías asentadas en Puebla y en la región centro del país. La ventaja de utilizar la terminal de Huejotzingo consistía, precisamente, en contar con un punto de despacho más cercano para determinados negocios, lo que podía reducir traslados, tiempos de coordinación y costos asociados al transporte de carga. Sin embargo, todavía no se ha informado cuántas empresas o qué volumen de mercancías resultaron afectados por la suspensión.

La interrupción también pone de relieve la dependencia de los aeropuertos regionales respecto de los recintos fiscalizados y de las autorizaciones emitidas por la Federación. Aunque una terminal disponga de pistas, conectividad y rutas internacionales, la operación de comercio exterior no puede mantenerse sin un operador habilitado para realizar los procedimientos aduaneros. En este caso, la pérdida de la licencia de CLA PBC produjo un efecto inmediato sobre el servicio, aun cuando el aeropuerto conserve sus capacidades físicas y operativas para recibir aeronaves de carga.

La eventual reapertura depende de la autoridad federal

De acuerdo con la información difundida por Canaco Servytur Puebla, se analiza la posibilidad de que la propia aduana asuma directamente la operación del servicio. Esa alternativa permitiría restablecer el despacho sin depender, al menos inicialmente, de un nuevo administrador privado; no obstante, su viabilidad requiere definir responsabilidades, recursos, controles y el marco de autorización aplicable.

El organismo empresarial advirtió que la reactivación no puede resolverse de manera inmediata. Los recintos fiscalizados necesitan permisos especializados y deben cumplir condiciones de seguridad, control documental, vigilancia y manejo de mercancías. Por ello, cualquier solución tendrá que ser determinada por las autoridades federales responsables de la administración aduanera y de las autorizaciones para operar este tipo de instalaciones.

Hasta ahora, la información disponible no incluye un calendario para la reapertura ni una confirmación oficial sobre el mecanismo que sustituirá a CLA PBC. Tampoco se ha precisado si se emitirá una nueva autorización para un operador privado, si la aduana asumirá el servicio de manera temporal o si se establecerá un esquema distinto. La definición de esos puntos será determinante para que las empresas puedan planificar sus operaciones y evitar interrupciones prolongadas.

Una capacidad logística aún pendiente de aprovechar

Landero Camacho sostuvo que el Aeropuerto Internacional de Puebla conserva condiciones para fortalecer la carga aérea, debido a su conectividad y a las rutas internacionales disponibles. Desde la perspectiva empresarial, recuperar el recinto fiscalizado permitiría volver a utilizar la terminal como una alternativa para las compañías que requieren tiempos de entrega más cortos o que buscan diversificar sus puntos de entrada y salida.

La ventaja potencial del aeropuerto, sin embargo, dependerá de que el servicio aduanero opere con continuidad y previsibilidad. Para los usuarios de comercio exterior, no basta con disponer de vuelos internacionales: también son necesarios procesos de despacho estables, atención especializada y certeza sobre los tiempos y costos de cada trámite. La suspensión actual muestra que la continuidad del servicio depende tanto de la infraestructura aeroportuaria como de la coordinación entre el operador del recinto y las autoridades federales.

La Federación deberá definir el mecanismo para que la terminal poblana recupere sus operaciones de comercio exterior y vuelva a contar con un recinto fiscalizado en funcionamiento. Mientras eso ocurre, la carga que anteriormente se procesaba en Huejotzingo tendrá que trasladarse a otras instalaciones, con posibles efectos en la logística de las empresas, hasta que se determine una solución formal y se autorice nuevamente el despacho de mercancías en el aeropuerto de Puebla.

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