EEUU endurece el cerco financiero a Irán

Estados Unidos sancionó a dos casas de cambio, cinco empresas y cuatro ciudadanos iraníes acusados de canalizar cientos de millones de dólares mediante la red bancaria paralela de Irán. La medida, anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), apunta a intermediarios instalados en Dubái, Hong Kong y Singapur que habrían permitido al régimen sortear las restricciones financieras estadounidenses.

El eje: Shahr Bank

Titan Exchange y Alps International LLC-FZ, ambas con sede en Dubái, figuran entre los principales objetivos por facilitar operaciones para Shahr Bank. Washington ya había sancionado a esta entidad por ayudar a Irán a repatriar ingresos derivados de sus ventas petroleras en el exterior, una fuente crítica de divisas para una economía sometida a prolongadas restricciones internacionales.

También fueron incluidos Said Ghasempour, Peivand Mohamad, Amir Hendi y Shima Sharifi, todos iraníes, por presunto apoyo a Shahr Bank y a sus filiales en esquemas de evasión. Las compañías Oviedo Overseas, Blue Dash General Trading y Gleaming HK Trading, radicadas en Hong Kong; Cailafang Pte. Ltd., en Singapur; y Aydeniz General Trading LLC, en Dubái, son señaladas por facilitar operaciones comerciales iraníes valoradas en decenas de millones de dólares.

Presión sobre los intermediarios

Las sanciones bloquean los activos bajo jurisdicción estadounidense y elevan el riesgo para bancos, proveedores y socios internacionales que mantengan vínculos con los designados. El objetivo no es solo castigar a las entidades identificadas: Washington busca encarecer y aislar toda la infraestructura de pagos, comercio y cambio de divisas que permite a Teherán operar fuera del sistema financiero formal.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo que la red financiera clandestina iraní se debilita por la crisis económica y la presión de las sanciones. La eficacia de esta nueva ronda dependerá, sin embargo, de la cooperación de centros comerciales regionales como Dubái y Hong Kong, donde las sociedades pantalla y los operadores cambiarios pueden ser reemplazados con rapidez. El mensaje estadounidense es que cada nuevo facilitador será tratado como una extensión financiera del régimen iraní.

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