El precio medio de la electricidad en España se sitúa este miércoles 2 de septiembre en 159,61 euros por megavatio hora (MWh), con una diferencia muy amplia entre las horas más económicas y las más caras de la jornada. El mínimo será de 58,88 euros/MWh, mientras que el máximo escalará hasta 240,84 euros/MWh. La brecha supera los 181 euros por MWh y convierte la planificación del consumo en un factor especialmente relevante para los hogares con tarifas vinculadas al mercado mayorista.

El tramo más barato se concentrará a media tarde. Entre las 15:00 y las 16:00 horas, la electricidad costará 58,88 euros/MWh, el valor más bajo del día. También habrá precios relativamente contenidos entre las 13:00 y las 17:00 horas: 69,32 euros/MWh de 13:00 a 14:00, 66,20 euros/MWh de 14:00 a 15:00 y 70,27 euros/MWh de 16:00 a 17:00. Para quienes puedan desplazar consumos como lavadoras, lavavajillas, secadoras o carga de vehículos eléctricos, esa franja ofrece el principal margen de ahorro.
La factura se encarece al caer la tarde
La evolución del día dibuja un patrón claro: tras una madrugada con precios elevados, el mercado se relaja desde media mañana y alcanza su punto más favorable durante la tarde, antes de recuperar fuerza con el inicio de la noche. Entre las 10:00 y las 11:00 horas, el precio será de 147,50 euros/MWh; bajará a 95,24 euros/MWh entre las 11:00 y las 12:00, y seguirá descendiendo hasta los niveles mínimos de la tarde.
El giro más acusado llegará a partir de las 18:00 horas. En esa franja, el precio será de 129,29 euros/MWh, pero aumentará a 177,52 euros/MWh entre las 19:00 y las 20:00. De 20:00 a 21:00 alcanzará 222,38 euros/MWh y tocará el máximo diario, 240,84 euros/MWh, entre las 21:00 y las 22:00. Aún después, entre las 22:00 y las 23:00, se mantendrá en 223,01 euros/MWh.
Una diferencia que cambia las decisiones domésticas
La distancia entre el mínimo de las 15:00 horas y el máximo de las 21:00 horas no es una variación menor. Consumir un MWh en la hora punta del día resulta más de cuatro veces más caro que hacerlo durante el tramo más barato. Aunque un hogar convencional no utiliza esa cantidad de energía en una sola hora, la comparación ilustra el impacto que puede tener concentrar aparatos de alto consumo en el momento equivocado.
La recomendación práctica no consiste en eliminar el consumo nocturno, sino en identificar los usos flexibles. La iluminación, la cocina o la climatización responden a necesidades inmediatas y tienen menor capacidad de desplazamiento. En cambio, ciertos electrodomésticos programables permiten aprovechar las horas de menor cotización sin alterar de forma sustancial la rutina familiar. El ahorro dependerá del contrato de cada cliente, ya que no todas las tarifas trasladan de manera directa el precio horario del mercado.
La demanda nocturna explica parte del repunte
El encarecimiento de la tarde y la noche suele coincidir con una mayor demanda eléctrica, cuando regresan actividades domésticas, comerciales y de servicios. En ese momento disminuye además la aportación solar, una fuente que puede contribuir a abaratar los precios durante las horas centrales del día cuando la producción es elevada. El descenso observado entre el mediodía y la tarde encaja con esa dinámica: la energía disponible aumenta mientras la demanda no ha alcanzado todavía su máximo diario.
Sin embargo, el precio final no depende solo del consumo de los hogares. La cotización mayorista también refleja la disponibilidad de generación renovable, el coste de las tecnologías necesarias para cubrir la demanda restante, la situación de las interconexiones y la evolución de los combustibles. Por ello, una pauta horaria favorable en una jornada concreta no garantiza que se repita con la misma intensidad al día siguiente.
Una señal para vigilar el mercado, no una regla fija
Los 159,61 euros/MWh de media evidencian una jornada de elevada volatilidad intradía. La información por horas permite convertir un dato abstracto del mercado eléctrico en decisiones concretas de consumo, pero requiere cautela: el importe total de una factura incluye también peajes, cargos, impuestos, potencia contratada y condiciones comerciales. La hora más barata reduce el coste de la energía, no elimina el resto de componentes del recibo.
La principal lectura del 2 de septiembre es que el precio de la luz no debe evaluarse únicamente por su promedio diario. La diferencia entre la tarde y la franja de 21:00 a 22:00 muestra que la hora de uso puede ser tan determinante como la cantidad consumida. En un sistema cada vez más condicionado por la producción renovable y los picos de demanda, seguir esa curva diaria se vuelve una herramienta útil para hogares y empresas con capacidad de adaptar parte de su consumo.
