El riesgo país argentino baja, pero continúa lejos de los niveles regionales

La caída reciente del riesgo país argentino por debajo de los 500 puntos básicos representa una mejora relevante frente a los niveles que dominaban el mercado hasta hace pocos años, pero todavía no alcanza para equiparar al país con sus vecinos latinoamericanos. El indicador elaborado por JP Morgan se ubicó en torno de los 494 puntos, tras retroceder unos 70 puntos en lo que va de 2026. La cifra supone un descenso superior al 80% respecto de los 2.415 puntos registrados cuando Javier Milei ganó la segunda vuelta presidencial, el 19 de noviembre de 2023.

Una mejora pronunciada con un límite financiero concreto

El retroceso del indicador fue presentado por el presidente como una señal de que el riesgo argentino está prácticamente eliminado. Sin embargo, la lectura del mercado es más matizada. Un nivel cercano a 500 puntos básicos implica que el país aún debe ofrecer una prima elevada para atraer financiamiento en dólares, especialmente en un contexto internacional de tasas estadounidenses altas.

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos, referencia para el cálculo del riesgo país, operan con rendimientos que se ubican aproximadamente entre 4,50% y 5,24% anual. Si a esa base se le suma la prima de riesgo argentina, una eventual colocación de deuda soberana en los mercados internacionales demandaría tasas cercanas al 10% anual en dólares. Ese costo sigue siendo demasiado elevado para convertir la vuelta al endeudamiento externo en una alternativa financieramente conveniente.

El contraste con América Latina

La distancia regional permite dimensionar el desafío pendiente. El promedio de riesgo país en América Latina ronda los 250 puntos básicos, prácticamente la mitad del nivel argentino. Uruguay encabeza el grupo de economías con mejor percepción crediticia, con apenas 64 puntos, seguido por Chile, con 84. Jamaica registra 106 puntos; Perú, 108; Paraguay, 116; Panamá, 121; y Costa Rica, 128.

Incluso países que suelen ser considerados de mayor vulnerabilidad financiera presentan indicadores inferiores al argentino. Bolivia marca 424 puntos básicos, Ecuador 419 y El Salvador 271. Brasil y República Dominicana se ubican en 171 puntos, mientras que Colombia y México alcanzan los 200. En el plano regional, Argentina solo es superada por Venezuela, cuyo riesgo país se mantiene en 6.145 puntos básicos.

La baja no depende solo de la política local

La evolución del índice debe leerse junto con dos movimientos simultáneos. Por un lado, el mercado ha valorado la consolidación fiscal, la desaceleración de la inflación y la voluntad oficial de sostener un programa de ordenamiento macroeconómico. Por otro, la propia referencia de comparación se modificó: el aumento de los rendimientos de los Treasuries elevó la tasa base sobre la cual se mide la prima argentina.

Esto significa que una reducción del riesgo país no se traduce automáticamente en condiciones de financiamiento accesibles. Para que la Argentina vuelva a emitir deuda en el exterior con costos más bajos deberá reducir aún más su diferencial de riesgo y, al mismo tiempo, enfrentar un escenario global que no ofrece tasas particularmente favorables. El avance local puede verse parcialmente neutralizado si persiste la presión sobre los bonos estadounidenses.

Mercado atento a la actividad y al frente cambiario

Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que la corrección descendente refleja que los inversores continúan siguiendo el rumbo económico y reevalúan los movimientos cambiarios del oficialismo. Según su diagnóstico, la baja del costo crediticio podría favorecer una futura recuperación del acceso al mercado internacional, aunque la atención permanece concentrada en la viabilidad del plan financiero y en la consistencia de las decisiones oficiales.

Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, agregó un elemento de cautela: Goldman Sachs y JP Morgan recortaron sus proyecciones de crecimiento para la Argentina ante la lentitud de la recuperación de la actividad. La divergencia entre el discurso oficial y las revisiones de Wall Street revela que el mercado no evalúa únicamente la orientación general del programa económico, sino también la velocidad con la que sus resultados se trasladan a la economía real.

La señal positiva y la prueba pendiente

El mínimo de 403 puntos básicos alcanzado en julio, el nivel más bajo desde abril de 2018, mostró que existe margen para una compresión adicional si se sostiene la confianza sobre las cuentas públicas, el régimen cambiario y la capacidad de pago. Pero la posterior vuelta hacia la zona de 500 puntos también confirma que el proceso no es lineal: la percepción de riesgo responde tanto a los datos fiscales como a las expectativas sobre reservas, crecimiento, política monetaria y gobernabilidad.

La reducción acumulada desde 2023 es una señal importante para los activos argentinos y para la estrategia oficial de normalización financiera. Aun así, el ranking regional expone la diferencia entre salir de una situación de estrés extremo y alcanzar un perfil crediticio comparable con el de los países latinoamericanos más estables. La próxima etapa dependerá menos de los anuncios y más de la capacidad de sostener resultados verificables en inflación, actividad, reservas y acceso al financiamiento.

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