Euro en República Dominicana: cotización del 4 de agosto

El euro abrió la jornada del 4 de agosto de 2026 a 66,85 pesos dominicanos, según datos de Dow Jones. La cotización representa un aumento de 0,87 pesos, equivalente al 1,33%, frente al cierre anterior, situado en 65,98 pesos. El avance se produce en un contexto de recuperación reciente de la moneda europea, aunque su desempeño acumulado en los últimos doce meses continúa siendo negativo.

Durante la última semana, el euro ganó 1,4% frente al peso dominicano. En términos interanuales, sin embargo, registra una caída de 10,03%, lo que indica que el repunte observado en los últimos días todavía no modifica la tendencia de fondo. La evolución diaria, por tanto, debe interpretarse con cautela: un incremento puntual puede responder a movimientos internacionales del euro y del dólar, así como a la demanda local de divisas.

Una recuperación reciente con volatilidad moderada

El tipo de cambio euro-peso dominicano ha mantenido una trayectoria positiva en las sesiones más recientes. La volatilidad se ubica en 11,57%, por debajo del nivel de referencia de 12,26%. Esta diferencia sugiere un mercado relativamente estable, sin que ello implique la desaparición de los riesgos que suelen afectar a las monedas de economías emergentes.

La menor volatilidad puede facilitar la planificación de empresas y hogares que realizan pagos, importaciones o transferencias en euros. No obstante, el comportamiento del euro frente al peso también está condicionado por la relación entre el euro y el dólar estadounidense. Si el dólar se fortalece globalmente, el peso dominicano puede enfrentar presiones de depreciación frente a la moneda estadounidense, mientras que el resultado frente al euro dependerá de cuál de las dos divisas avance con mayor intensidad.

Las variables que marcarán el tipo de cambio

Entre los principales factores de influencia figuran las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos. Los cambios en las tasas de interés pueden alterar los flujos de capital y modificar el atractivo relativo de los activos denominados en pesos, dólares o euros. La demanda interna de dólares vinculada con las importaciones también tendrá un papel relevante, al igual que el ritmo de la actividad económica dominicana.

El escenario citado en el análisis apunta a un fortalecimiento global del dólar hacia el cierre de 2026, dentro de una depreciación controlada del peso. El Banco Central estima que el tipo de cambio alcanzaría aproximadamente 66,35 en septiembre de 2026 y cerca de 69,15 un año después. Aunque esas referencias corresponden al peso frente al dólar, ofrecen una señal sobre la dirección esperada de la moneda local y ayudan a contextualizar la cotización del euro.

UBS prevé un crecimiento cercano al 4% en 2026

El panorama económico dominicano para 2026 fue descrito como favorable por UBS Financial Services. La firma proyecta una aceleración del crecimiento real del producto interno bruto hasta alrededor de 4%, apoyada en tasas de interés más bajas y en un entorno internacional más constructivo. Según el informe, la estabilidad política y la continuidad de políticas orientadas al mercado contribuirían a sostener el dinamismo de la economía.

La reducción del costo del crédito podría liberar demanda interna y estimular la inversión, mientras que una mayor estabilidad externa favorecería la recuperación del turismo. Este canal es especialmente importante para República Dominicana debido al peso de los servicios turísticos en la generación de divisas. UBS también prevé que un estímulo fiscal focalizado refuerce la actividad, aunque su efecto dependerá de la capacidad del Gobierno para preservar la confianza y mantener bajo control las cuentas públicas.

El gasto público aumenta, con metas fiscales para 2026

Como respuesta a un crecimiento considerado moderado, el Gobierno dominicano adoptó una postura fiscal activa. El Congreso aprobó un presupuesto suplementario que incrementa el gasto de capital en 0,4% del PIB durante 2025. La medida amplió el déficit global hasta 3,5% del PIB, de acuerdo con la información recogida en el informe.

Para 2026, el Ministerio de Hacienda tiene como objetivo un déficit fiscal global de 3,2% del PIB y un superávit primario de 0,5%. La combinación refleja un intento de sostener la inversión pública sin abandonar una trayectoria de consolidación fiscal. El desafío será compatibilizar el estímulo con la estabilidad de la deuda y con unas condiciones financieras internacionales que podrían volverse menos favorables si aumentan las tasas o se fortalece el dólar.

Turismo y remesas amortiguan el desequilibrio externo

UBS considera que los superávits derivados de las exportaciones de servicios y de las remesas compensarán parcialmente los déficits de la cuenta de ingresos y del comercio de mercancías. Con base en esa previsión, el déficit por cuenta corriente se situaría entre 2% y 2,5% del PIB al cierre de 2025 y durante 2026.

La inversión extranjera directa neta se estima entre 3,5% y 4% del PIB, con el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario como principales destinos. Según los datos del Banco Central citados por UBS, ese flujo sería suficiente para cubrir la brecha externa. La entrada de capital, junto con las remesas y los ingresos turísticos, puede limitar presiones abruptas sobre el peso, aunque también deja al país expuesto a cambios en la confianza de los inversores y en la demanda internacional.

Riesgos que condicionan la previsión optimista

El análisis calcula que la deuda pública bruta se mantendría estable cerca de 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran acontecimientos macroeconómicos inesperados. UBS advierte, no obstante, de los riesgos asociados con fenómenos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, factores frecuentes en los mercados emergentes y capaces de afectar simultáneamente el crecimiento, las cuentas fiscales y el tipo de cambio.

La apertura del euro a 66,85 pesos combina así un repunte de corto plazo con una pérdida interanual todavía significativa. La trayectoria futura dependerá menos de una sola sesión que de la interacción entre las decisiones de los bancos centrales, la demanda de divisas, el desempeño del turismo, la llegada de inversión y la evolución del dólar. En ese marco, las previsiones para 2026 describen una economía con fundamentos favorables, pero cuyo equilibrio cambiario seguirá dependiendo de la estabilidad externa y de la disciplina fiscal interna.

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