El análisis de JPMorgan sobre el sector europeo de materiales de construcción parte de un dato concreto: la combinación de costes de insumos a la baja y una incipiente mejora de volúmenes ha creado un punto de inflexión que los analistas consideran aprovechable. Tras un año en el que el sector ha cedido un 6 % y se ha quedado 13 puntos por detrás del STOXX Europe 600, el equipo dirigido por Elodie Rall ve margen para adoptar una postura más constructiva de cara a los resultados del segundo trimestre.
Señales de cambio en la demanda y en la estructura de costes
El informe destaca que las tendencias observadas durante el segundo trimestre deberían marcar un punto de quiebre en las comparaciones interanuales. La normalización de los costes de materias primas y energía permite a las compañías defender los precios conseguidos en los últimos meses sin necesidad de nuevos incrementos. Esa dinámica, si se mantiene, generaría un efecto positivo directo sobre los márgenes operativos, especialmente en aquellos subsectores donde los contratos de cobertura o los recargos por combustible han funcionado como colchón temporal.
Al mismo tiempo, los analistas advierten que un eventual fin sostenido del conflicto en Oriente Medio y la normalización del tráfico por el Estrecho de Ormuz podrían acelerar aún más la caída de ciertos componentes de coste. En ese escenario, la capacidad de cada empresa para retener los precios recientes determinará el reparto de los beneficios entre márgenes y clientes finales.
El efecto diferencial de mantener precios mientras bajan los costes
El estudio cuantifica que, si las compañías conservan los aumentos de precios aplicados mientras los costes continúan descendiendo, los márgenes medios del sector podrían situarse 125 puntos básicos por encima de los niveles actuales. Rockwool aparece como el principal beneficiario potencial, con una mejora estimada cercana a los 400 puntos básicos gracias a su exposición a productos aislantes y a la estructura de sus contratos de energía. Sin embargo, JPMorgan recuerda que parte de esos precios, especialmente los recargos por combustible, probablemente tendrán que devolverse al mercado, lo que limitaría el alcance de la expansión de márgenes en el medio plazo.

Este cálculo introduce una distinción relevante entre el segmento Heavyside, tradicionalmente preferido por el banco, y el segmento Lightside. La reforma del EU ETS prevista para mediados de julio añade incertidumbre regulatoria sobre el cemento, lo que podría inclinar temporalmente las preferencias de los inversores hacia productos de aislamiento y químicos para construcción, donde la visibilidad sobre volúmenes y precios resulta más clara.
Holcim, Rockwool y Saint-Gobain bajo la lupa
Entre las recomendaciones individuales, Holcim recibe la calificación más positiva. El valor entra en Catalyst Watch de cara a los resultados del 31 de julio, con expectativas de que el EBIT comparable supere la guía oficial gracias a una ejecución disciplinada tanto en precios como en costes. Rockwool, por su parte, cuenta con una guía de margen del 13-14 % que los analistas consideran conservadora; el crecimiento de volúmenes y las coberturas de energía dejan margen para revisiones al alza una vez se publiquen las cifras del trimestre.
Saint-Gobain completa el trío de valores con mayor convicción. El banco espera que registre ventas comparables positivas y respalde el consenso, apoyado en una base de comparación más favorable durante la segunda mitad del año. En contraste, las perspectivas para Kingspan, Sika, Geberit y Howden se mantienen neutrales, mientras que Buzzi ofrece pocas sorpresas y Heidelberg podría superar unas expectativas ya reducidas.
El conjunto de estas posiciones refleja una lectura matizada del sector: el punto de inflexión en volúmenes y costes existe, pero su traducción en resultados dependerá de la capacidad de cada compañía para gestionar precios y de la evolución regulatoria que se concrete en las próximas semanas.
