Milei llega a 2027 sin crisis cambiaria, pero con el consumo como principal riesgo

Javier Milei evitó durante 2026 la crisis cambiaria que afectó a los últimos gobiernos argentinos en su tercer año de gestión, pero todavía no convirtió la estabilización financiera en una recuperación sólida de la economía real. La inflación se encamina a cerrar cerca del 30% y las consultoras prevén que baje al 20% en 2027, mientras la aprobación presidencial ronda apenas el 35%.

Estabilidad con actividad desigual

El Gobierno mantuvo bajo control los agregados monetarios para contener los precios y reducir la presión sobre el dólar. La estrategia mostró resultados: el Relevamiento de Expectativas de Mercado estima una inflación de 1,7% en agosto y por debajo del 2% mensual hasta fin de año. Sin embargo, el costo de esa disciplina fue una demanda interna débil y una revisión a la baja del crecimiento, ahora calculado en 2,4% para 2026.

La expansión se concentra en energía, minería y agro, mientras la industria, el comercio y la construcción continúan rezagados. El desequilibrio sectorial limita el impacto político de la mejora macroeconómica: una inflación menor puede recomponer salarios y poder adquisitivo, pero no alcanza por sí sola para reactivar el empleo y el consumo.

Milei llega a 2027 sin crisis cambiaria, pero con el consumo como principal riesgo

El escenario mantiene a Milei competitivo rumbo a las elecciones de 2027 porque ningún opositor exhibe hoy una ventaja clara y el rechazo se distribuye de manera similar. Los mercados también descuentan una continuidad del Gobierno: un informe de PPI calcula en más del 70% la posibilidad de una reelección. No obstante, esa lectura financiera no equivale a una garantía electoral, especialmente en un país donde los balotajes recientes se definieron por márgenes mínimos.

El desafío de los dólares

La eventual recuperación del crédito podría aportar liquidez a empresas y familias después del pico de morosidad. También favorecen al Gobierno los precios elevados del petróleo y la soja, junto con nuevas medidas sobre préstamos y tasas. El principal obstáculo, sin embargo, es la dolarización de los ahorros: la compra de divisas para atesoramiento superó los 3.000 millones de dólares en julio. Mientras esos pesos se dirijan al dólar, habrá menos recursos para automóviles, electrodomésticos y otros bienes. La estabilidad evita una crisis, pero la elección dependerá de que esa estabilidad empiece a traducirse en consumo.

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