Las obras de las líneas 4, 5 y 6 del Cablebús de la Ciudad de México avanzan con distintos niveles de ejecución y tienen previsto iniciar la verificación de sus sistemas electromecánicos hacia finales de 2026. En conjunto, los tres proyectos buscan beneficiar de manera directa a más de 288 mil habitantes de 133 colonias, de acuerdo con información de la Secretaría de Movilidad (Semovi) y de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse).
Una expansión con avances diferenciados
El estado de los trabajos no es homogéneo entre los tres corredores. Según lo expuesto por la Semovi en el Segundo Informe de Gobierno de la Ciudad de México, la cimentación de postes y pilas ya comenzó en la Línea 4, mientras que en las líneas 5 y 6 esas labores se encuentran próximas a iniciar. La diferencia refleja que cada proyecto avanza conforme a calendarios constructivos y condiciones técnicas particulares.
La Línea 4, que conectará el Centro de Transferencia Modal (CETRAM) Universidad con el Pedregal de San Nicolás, es la que presenta el mayor grado de avance reportado. Para el cierre de 2026 se prevé que alcance 45% en sus componentes de obra civil y electromecánica. El recorrido está planteado para atender a habitantes de zonas del sur de la capital, donde la movilidad cotidiana suele depender de conexiones terrestres con tiempos de traslado prolongados.

La Línea 5 enlazará el CETRAM Mixcoac con zonas altas de las alcaldías Álvaro Obregón y La Magdalena Contreras. El Gobierno capitalino estima que para finales del mismo año registrará un avance de 35% en obra civil y electromecánica. El trazado pretende mejorar la conexión entre áreas ubicadas en terrenos de mayor pendiente y los principales puntos de transferencia del transporte público.
El reto técnico de conectar Tláhuac y Milpa Alta
La Línea 6 tendrá un recorrido distinto al de los otros dos proyectos: comunicará el Metro Tláhuac con Villa Milpa Alta. Para el cierre de 2026, el avance previsto se concentra en las cuatro estaciones correspondientes a la alcaldía Tláhuac. La información disponible no establece para esta línea un porcentaje global comparable al reportado para las líneas 4 y 5, por lo que su evaluación deberá considerar el desarrollo por estaciones y los trabajos posteriores del sistema completo.
El corredor plantea desafíos adicionales por las características territoriales de la zona suroriental de la ciudad. Además de la construcción de infraestructura elevada, será necesario coordinar las obras con vialidades, servicios urbanos y los puntos de conexión con la red existente. La utilidad del proyecto dependerá tanto de la conclusión de estaciones y sistemas electromecánicos como de la integración operativa con el Metro y el resto del transporte público.
Patrimonio y supervisión de posibles hallazgos
La construcción de la Línea 6 se desarrollará en un área considerada Zona de Patrimonio Mundial, Natural y Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Este reconocimiento impone obligaciones específicas de protección y supervisión sobre el entorno, particularmente en una región con relevancia histórica, ambiental y cultural.
El Gobierno de la Ciudad de México informó que ha conciliado con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) las acciones necesarias para atender un eventual hallazgo arqueológico en cualquiera de las tres líneas. La coordinación contempla medidas de salvamento y protección, aunque la información oficial no precisa cuántos sitios han sido identificados ni qué protocolos concretos se aplicarían en cada punto.
La referencia a las tres líneas, y no sólo a la que atravesará la zona reconocida por la UNESCO, indica que la supervisión patrimonial se considera un componente transversal de los proyectos. En términos de calendario, cualquier hallazgo podría requerir ajustes en las etapas de excavación, cimentación o montaje, por lo que la coordinación institucional será determinante para evitar conflictos entre la conservación del patrimonio y el cumplimiento de los plazos de obra.
La verificación electromecánica, siguiente punto de control
La fabricación e instalación de los sistemas electromecánicos constituye una fase decisiva para comprobar que las líneas puedan operar con condiciones adecuadas de seguridad y funcionamiento. El inicio de su verificación está programado para finales de 2026, una vez que cada proyecto alcance las etapas constructivas necesarias. Esta revisión permitirá evaluar componentes vinculados con el funcionamiento del sistema de cable, las estaciones y la infraestructura asociada.
Los porcentajes anunciados para las líneas 4 y 5 corresponden a avances combinados de obra civil y electromecánica, por lo que no representan por sí mismos una fecha de puesta en servicio. Todavía será necesario completar estaciones, estructuras, instalaciones, pruebas operativas y procesos de seguridad antes de iniciar el servicio a pasajeros. En el caso de la Línea 6, el avance previsto por estaciones muestra que su desarrollo tendrá que medirse de forma gradual.
El impacto esperado se relaciona con la posibilidad de reducir tiempos de traslado y facilitar el acceso desde zonas periféricas o de difícil conexión hacia otros modos de transporte. Sin embargo, el beneficio final dependerá de la demanda real, de la frecuencia del servicio, de las tarifas, de la accesibilidad de las estaciones y de la capacidad de los enlaces con el Metro y los CETRAM. Por ahora, los datos oficiales describen una expansión en marcha, con avances diferenciados y pendientes técnicos, patrimoniales y operativos que deberán resolverse antes de que las tres líneas entren en funcionamiento.
