El mercado internacional de granos atraviesa una fase de fuerte tensión por el deterioro climático en regiones productoras, la guerra en el mar Negro y una demanda firme. En ese contexto, los fondos especulativos construyeron la mayor posición neta comprada desde, al menos, 2014, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La señal es clara: los grandes operadores esperan que los precios permanezcan elevados, aunque la volatilidad seguirá condicionada por el clima y la geopolítica.
Clima y guerra sostienen al trigo y al maíz
En Chicago, el maíz llegó a USD 214 por tonelada, su nivel más alto en tres años, mientras que el trigo tocó los USD 288. La presión sobre la oferta se explica por el empeoramiento de los cultivos: solo el 57% del maíz estadounidense quedó en condición buena a excelente, frente al 69% de un año atrás, y Francia registró su peor evaluación en 15 años, con apenas el 28% del cereal en buen estado.

La ofensiva rusa contra infraestructura portuaria de Odesa volvió a poner en duda la continuidad de las exportaciones ucranianas. El Danubio, además, opera con niveles mínimos y no tiene capacidad suficiente para absorber una redirección masiva. Aunque una eventual negociación de paz provocó una baja puntual del trigo, las dificultades logísticas mantienen abierta una oportunidad para la Argentina: su programa de embarques de trigo se encuentra en máximos de cinco años y el cereal local gana atractivo frente a las demoras del mar Negro.
Mejora el mercado local
El trigo disponible en Rosario alcanzó los USD 237,5 por tonelada y el maíz llegó a USD 190, ambos en máximos recientes. El trigo de la campaña 2026/27 también mostró una respuesta contundente: las operaciones a precio cerrado superaron el doble de la semana anterior y marcaron un récord desde el inicio de su comercialización.
La soja acompañó la tendencia. La pizarra llegó a $550.000 por tonelada, unos USD 367, casi 9% más que a mediados de agosto, mientras el contrato de mayo de 2027 alcanzó USD 354. La suba combina compras chinas por soja estadounidense, un deterioro mayor al previsto en los cultivos de Estados Unidos y petróleo más caro por las tensiones entre Washington y Teherán. Para la Argentina, el escenario mejora el poder de negociación, pero también eleva la exposición a shocks externos capaces de revertir rápidamente los precios.
