El ayuntamiento de San Martín de las Pirámides solicitó al Congreso del Estado de México la creación de un impuesto local específico para los globopuertos. Actualmente cada uno paga 14 mil pesos anuales, suma que equivale al gravamen de un cajón de estacionamiento y que, según el alcalde José Vicente Meneses Benítez, se recupera en un solo vuelo. El municipio concentra más del 95 por ciento de los despegues de la zona, aunque la mayoría de aterrizajes ocurre en San Juan Teotihuacán. La industria genera más de 500 empleos directos entre pilotos, personal de apoyo y recuperación de globos, y opera bajo regulación de la Agencia Federal de Aviación Civil.
Brecha regulatoria y recaudación desproporcionada
La ausencia de una figura tributaria específica ha permitido que los globopuertos operen con una carga fiscal simbólica. El municipio los equiparó a cajones de estacionamiento porque no existe otra clasificación aplicable. Esta decisión revela un vacío legal que subestima la intensidad de uso del espacio aéreo y terrestre municipal. Los 25 sitios de despegue registrados ante la AFAC generan actividad económica continua, pero el retorno al erario local no refleja ni el volumen de operaciones ni el desgaste de infraestructura vial y de servicios que implica el traslado diario de turistas y equipos.

La petición enviada a los diputados Francisco Vázquez y Samuel Hernández busca que el nuevo impuesto se calcule por número de despegues o por cantidad de globos en operación. De aprobarse, entraría en vigor a partir de 2027. Esta fórmula permitiría ajustar la recaudación al ritmo real de la actividad y no a un monto fijo que pierde valor cada año por inflación.
Impacto en la cadena de valor del turismo de globos
Los globopuertos funcionan como nodos que articulan empleo local, servicios de transporte, hospedaje y gastronomía. Un incremento en la carga fiscal podría trasladarse parcialmente a los precios de los vuelos, reduciendo la demanda de turistas nacionales e internacionales. Sin embargo, también podría generar recursos para mejorar caminos de acceso, señalización y seguridad, elementos que hoy dependen del presupuesto municipal general y que afectan la experiencia del visitante. El equilibrio entre mayor recaudación y competitividad del destino será el principal desafío de cualquier reforma.
Tres perspectivas sobre la viabilidad del nuevo gravamen
Desde el punto de vista municipal, el impuesto representa una corrección de justicia fiscal: la actividad utiliza recursos públicos sin contribuir en proporción a su rentabilidad. Para los operadores, cualquier alza significativa podría incentivar el traslado de bases hacia municipios con menor presión tributaria, como ya ocurre con algunos aterrizajes en San Juan Teotihuacán. Los trabajadores, por su parte, enfrentan el riesgo de que una contracción de la demanda derive en menor contratación estacional. Estos tres intereses no son necesariamente excluyentes, pero exigen un diseño técnico que evite la elusión mediante cambio de domicilio fiscal.
Tendencias regulatorias y riesgos de implementación
Si el Congreso mexiquense aprueba la iniciativa, otros municipios con actividad de globos aerostáticos observarán el precedente. La experiencia de estados como Puebla y Querétaro, donde se han creado figuras similares para turismo de aventura, muestra que los impuestos por despegue tienden a estabilizarse entre 80 y 150 pesos por operación cuando se consulta previamente al sector. Una tasa excesiva podría desplazar operaciones hacia zonas sin regulación, debilitando tanto la recaudación como la supervisión de seguridad por parte de la AFAC. El riesgo mayor radica en la informalidad: operadores que decidan volar sin registro para evitar el pago podrían incrementar incidentes y dañar la reputación del destino.
La discusión en la Junta de Coordinación Política del Congreso local determinará si el nuevo impuesto se estructura como tasa por servicio o como contribución especial. En ambos casos será necesario definir claramente la base gravable, los mecanismos de fiscalización y los periodos de pago para evitar litigios. La industria del globo en el Estado de México ha crecido de manera sostenida en la última década; la forma en que se resuelva esta petición marcará si ese crecimiento continúa bajo reglas claras o se fragmenta por falta de certidumbre fiscal.
